Puente gótico medieval fortificado

Puente del Diablo

Puente gótico medieval fortificado

Leyenda e historia

A 8 kilómetros al sur de Foix, en una garganta encajonada donde el Ariège esculpe sus meandros entre escarpados acantilados calizos, el Puente del Diablo cruza el río en un entorno de belleza salvaje. Su nombre proviene de una leyenda local extendida por todo el Pirineo: para permitir los intercambios entre las dos orillas, un habitante de Ginabat habría hecho un pacto con el Diablo. A cambio de construir el puente, el Diablo exigía el alma del primer ser que lo cruzara. Los astutos aldeanos enviaron un gato. El Diablo furioso cayó al río y desapareció.

La realidad histórica es igualmente interesante. El erudito Adelin Moulis atribuye la construcción a Rogerio-Bernardo, conde de Foix en el siglo XIII. La obra está inscrita como Monumento Histórico desde 1942.

Arquitectura gótica e ingenio medieval

El Puente del Diablo es un puente fortificado con dos arcos ojivales (góticos) construido en mampostería de caliza local. Conecta el municipio de Montoulieu (margen izquierda) con Mercus-Garrabet. Su singularidad arquitectónica reside en sus arcos góticos adaptados al caudal variable del torrencial Ariège, y en la integración de un molino adosado a la obra — una combinación puente-molino que ilustra el ingenio medieval.

Un entorno natural salvaje

Más allá de su valor arquitectónico, el Puente del Diablo ofrece uno de los paseos más accesibles de la región. Un corto sendero señalizado lleva en pocos minutos al puente, en medio de una vegetación densa donde el Ariège fluye entre paredes rocosas espectaculares. En verano, las orillas son un popular lugar de baño. Nuestros panoramas 360° de 2013–2014 capturan este lugar de belleza salvaje.

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