Una obra maestra de 14.000 años
La Cueva de Niaux es una de las maravillas absolutas del arte prehistórico mundial. En las entrañas del macizo calizo del Cap de la Lesse, a 678 metros de altitud, los magdalenienses dejaron hace unos 14.000 años un conjunto pictórico de una calidad asombrosa. Declarada Monumento Histórico desde 1911, es una de las últimas cuevas en Francia donde el público puede observar pinturas paleolíticas auténticas in situ.
El Salón Negro — santuario de los Magdalenienses
Tras 800 metros de camino en la oscuridad, iluminados solo por lámparas portátiles, el visitante descubre una vasta rotonda natural cuyas paredes están cubiertas con un excepcional bestiario: más de 80 representaciones animales — bisontes, caballos, cabras montesas, ciervos.
Conservación rigurosa
Para proteger este patrimonio irremplazable, las visitas están estrictamente supervisadas: grupos limitados a 25 personas, intervalos entre grupos, equipos prohibidos. La reserva online es obligatoria. La temperatura de 12°C es constante todo el año.